lunes, 10 de octubre de 2011

Land of opportunity.

Soy de esas personas que piensan que todos merecemos una oportunidad. Incluso una segunda. Que todos tenemos derecho a demostrar, a darnos a conocer e impresionar descubriendo lo que escondemos. ¿Pero qué pasa con aquellas personas que no están de acuerdo, que nos cierran la puera que nos une a ellas, que no nos dejan enseñar nuestro secreto, nuestro tesoro más preciado?. Vale, yo también he estado en el otro bando, he cerrado puertas y ventanas, pero para que no se colase el viento. Por pura precaución. "Más vale prevenir que curar". Las cosas en blanco y en botella.
¿Y tú?, me cierras tu puerta en las narices. Y luego la vuelves a abrir, poquito a poco, una mísera rendija, un hilillo de luz. Yo voy poniendo el pie, para que no la vuelvas a cerrar, poquito a poco. Porque si hago movimientos bruscos, das un portazo y sales corriendo. Y no quiero que vuelva a pasar, nunca. ¿Porqué huyes de esa manera? ¡ni que fuera el lobo! Yo creo que él un día te engañó, te engatusó para que le dejaras pasar, y lo hiciste. Caiste en su trampa. Pero yo no soy la mala de la película ni pretendo hacerte daño. ¿Tú crees que la abuelita del cuento no volvió a dejar pasar a nadie, ni siquiera a caperucita? Pues no, aunque ella sabía que podía volver a ser engañada, venció su miedo e hizo de tripas corazón.
          
Soy de esas personas que piensan que todos tenemos derecho al amor, a amar, a ser amados.

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